Para una correcta administración del fraude interno, esté debe estar focalizado a:

  • Prevenir, detectar y responder ante la dirección de cualquier irregularidad.
  • Delimitar las responsabilidades de los integrantes de la evaluación del fraude, creando si la estructura organizativa lo permite, un área específica de Auditoría Interna y desarrollar una metodología o programa antifraude.
  • Implementar un proceso continuo dentro de la evaluación del control interno.
  • Fomentar la comunicación y formación de toda la plantilla.
  • Implementar un proceso continuo de revisión y mejora.

Un programa efectivo de administración de fraude requiere que toda la organización participe en la gestión del riesgo de fraude, siendo esencial el apoyo y implicación de la alta dirección y la gerencia.

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