La auditoría interna es una actividad independiente y objetiva de verificación y consulta con el fin de aumentar el valor añadido y mejorar las actividades de una organización. Ayuda a la organización a conseguir sus objetivos aportando un enfoque sistemático y disciplinado para juzgar y mejorar la efectividad de los procedimientos de gestión de riesgos, control y buen gobierno. Los auditores internos son empleados de la entidad que dependen de un auditor general o jefe, el cual, a su vez, depende del comité de auditoría del consejo de administración.

Una entidad de auditoría externa está formada por profesionales que se encargan de auditar los estados financieros de una sociedad, de un particular o de una organización. Se caracteriza principalmente por su independencia frente a la entidad que es auditada. El auditor externo está también subordinado al consejo de administración de una entidad y puede tener además el deber, impuesto por normas legales concretas, de presentar informes a organismos de regulación.

Los dos tipos de auditoría son útiles y complementarias, y se recomiendan para detectar actividades fraudulentas y contribuir a su prevención.

Bajo mi punto de vista, la auditoría interna, por el mayor conocimiento de la empresa, especialización y mayor presencia en el día a día, puede contribuir en mayor medida a la prevención y detección del Fraude Interno. Así mismo la Auditoria Externa, por su mayor presencia en diversas empresas, puede ofrecer una visión diferente y muy enriquecedora sobre diversos aspectos del Fraude y metodológicos.

Anuncios