Son muchas las causas que incrementan el riesgo de fraude, pero las investigaciones concluyen que son cuatro los factores comunes que se repiten constantemente:

Naturaleza del negocio

Los tipos de riesgos que una organización enfrenta están directamente conectados con el tipo de negocios que desarrolla. El tipo de negocio u operación marca la ruta del Programa de administración del riesgo, ya que cada entidad tiene un marco de operación y un apetito al riesgo totalmente diferente. Por ejemplo, los riesgos asociados al fraude en una entidad médica difieren completamente de la actividad financiera de un banco, de una universidad o de un almacén de grandes superficies.

Ambiente en donde opera el negocio

El ambiente en el cual la Organización opera o ejerce su actividad tiene un impacto directo en sus vulnerabilidades para el fraude. Una empresa con negocios internacionales tiene un perfil totalmente diferente a una empresa que solo tiene negocios locales. Así mismo, los negocios online difieren en sus debilidades de los negocios que operan en un local comercial o industrial.

Efectividad de los controles internos

Un buen sistema de control interno, con un correcto balance en los controles de prevención y detección, puede reducir extremadamente las vulnerabilidades de la compañía en cuanto al fraude. Los controles preventivos son aquellos procesos manuales o automatizados que evitan anticipadamente que algo inapropiado pase. Los controles de detección pueden ser también manuales o sistematizados pero están diseñados para identificar algo malo que ha ocurrido.
Está claro que ningún sistema de control interno puede eliminar plenamente el riesgo de fraude, pero un control interno efectivo y bien diseñado puede desalentar el número de los defraudadores por medio de la reducción de la oportunidad de cometer el delito y el incremento de la percepción de la detección.

Ética y valores de la compañía y de su personal

Puede ser raro encontrar o tener una empresa que tenga completamente alineados a sus empleados y contrapartes con las políticas, los procesos y los procedimientos éticos, dado que para este tipo de organizaciones está claro que cualquier vacío en los lineamientos significa el incremento del riesgo de fraude en los procesos.

Mientras muchas organizaciones tienen un Código de Ética, muchos de estos códigos no son claros, no fueron diseñados acorde al negocio, no han sido actualizados o son confusos en cuanto a los conceptos de comportamiento aceptable y no aceptable. De hecho, en algunas organizaciones la manipulación de los estados financieros y los registros contables se considera como un comportamiento inaceptable que conlleva a la terminación del contrato laboral y a la denuncia penal; sin embargo, tomar recursos de la empresa, como los insumos de papelería o aseo, es considerado menos grave, por lo tanto, las sanciones son más llevaderas para los defraudadores. Ambos casos son fraude y, como lo hemos analizado, fraude es fraude y no tiene tamaño; lo que se miden son las consecuencias y las pérdidas. Por lo tanto, a nivel ético la manipulación de estados financieros y el abuso deben tener la misma connotación, y es responsabilidad de la empresa ser consistente frente al comportamiento ético de los empleados para reducir la habilidad de justificar las acciones del potencial perpetrador. Igualmente, una entidad que demuestra consistencia, congruencia e integridad puede predecir y gestionar fácilmente comportamientos inaceptables.

 

Autor: Marta Cadavid – CAMS, CFE, AML y LA/FT. Chicago

 

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