AUTOR: Nahun Frett

La palabra “Obsesión” proviene del término latín obsessĭo que significa asedio. Podríamos decir que una obsesión representa una idea, palabra o imagen que se impone en la mente de una persona de forma repetitiva, fija y permanente, la cual domina a la misma.

Algunas de las obsesiones más comunes pueden ser:

Por la higiene: Lavarse las manos frecuentemente, no estrechar manos por miedo a contraer gérmenes de otras personas, no usar baños o teléfonos públicos, etc.

Por el orden: Mantener todo impecable, sin marcas o manchas. Tener todo ordenado y en su lugar en todo momento. Colocar cuadros, lápices y otros objetos alineados y rectos.

Por el acaparamiento: Necesidad de poseer todo tipo de objetos o bienes materiales, lo cual origina el acudir a centros comerciales, o cualquier tipo de tiendas o supermercados para adquirir cosas que no se necesitan.

Este término no solamente tiene una connotación negativa, también en muchas ocasiones puede asociarse con la pasión, determinación, voluntad, coraje, etc. Motivación que genera una disciplina férrea que te permite alcanzar cualquier meta por difícil que sea.

Diagnostico enfermedad y principales síntomas

Durante este análisis veremos la obsesión desde la perspectiva de algunos de los clientes de la actividad de auditoría interna, los cuales consideran que un buen grupo de auditores internos poseen al momento de realizar el trabajo una fijación, ofuscación, obcecación u obstinación por la detección de fraudes e irregularidades.

Un buen amigo a quien tuve la oportunidad de auditar durante más de una década me comento en una ocasión, que los principales síntomas de un auditor interno, que sufre de una obsesión compulsiva por el fraude son:

  1. Tener como objetivo principal del trabajo de auditoría la identificación de un fraude.
  1. Creer que cada cliente es un posible sospechoso o infractor.

III.        Ampliar el alcance debido a que no ha podido identificar ningún problema serio.

  1. Pensar que el trabajo no ha terminado hasta la detección de una irregularidad.

Prescripción, receta o solución para este grave padecimiento

Si alguno de tus colegas en tu departamento presenta uno o más de los síntomas arriba presentados, tenga presente que las Normas Internacionales para el Ejercicio Profesional de la Auditoría Interna señalan que los auditores internos tienen las siguientes responsabilidades con respecto a la detección de fraude:

  1. Los auditores internos deben tener conocimientos suficientes para evaluar el riesgo de fraude y la forma en que se gestiona por parte de la organización, pero no es de esperar que tengan conocimientos similares a los de aquellas personas cuya responsabilidad principal es la detección e investigación del fraude.
  1. El auditor interno debe ejercer el debido cuidado profesional al considerar la probabilidad de ocurrencia de errores materiales, fraude o incumplimientos.

III.        La actividad de auditoría interna debe evaluar la posibilidad de ocurrencia de fraude y cómo la organización maneja o gestiona el riesgo de fraude.

  1. El auditor interno debe considerar la probabilidad de errores, fraude, incumplimientos y otras exposiciones significativas al elaborar los objetivos del trabajo.

Causas que dan origen a esta situación

A pesar de que en muchas ocasiones los auditores internos cumplen con las Normas y son objetivos durante la realización de su trabajo, los clientes continúan preguntandose:

¿Por qué me persiguen?

A lo largo del tiempo he aprendido que los auditores internos se preocupan más por la posible ocurrencia de una irregularidad o fraude en una área bajo revisión cuando en la misma existen señales de alerta, las cuales incluyen controles pasados por alto por parte de la gerencia y otros funcionarios de alto nivel, actividades de gestión gerencial que son irregulares o pobremente explicadas, preponderancia de transacciones o registros contables poco confiables, problemas o retrasos para proporcionar información solicitadas; y relaciones estrechas o inusuales del personal de la empresa con proveedores o clientes.

Conclusión

Finalizamos con la siguiente reflexión:

“La auditoría interna no puede ignorar el fraude, pero tampoco debe obsesionarse con él”.

 

Artículo publicado en el blog de Nahun Frett

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